martes, 24 de mayo de 2011

SAN LUIS ORIONE


(1872 †1940)
Fiesta: 12 de Marzo

Nació en Pontecurone, diócesis de Tortona, el 23 de junio de 1872. A los 13 años fue recibido en el convento franciscano de Voghera (Pavía) que abandonó después de un año por motivos de salud. De 1886 a 1889 fue alumno de San Juan Bosco en el Oratorio de Valdocco de Turín.
En el invierno de 1940, intentando aliviar los problemas de corazón y pulmones que sufría, fue a la casa de Sanremo, aunque, como decía, «no es entre las palmeras donde deseo vivir y morir, sino entre los pobres que son Jesucristo». Después de tan sólo tres días, rodeado del afecto de sus hermanos, Don Orione falleció el 12 de marzo de 1940, suspirando «!Jesús! !Jesús! Voy».
Su cuerpo, intacto en el momento de la primera exhumación en 1965, fu puesto en un lugar de honor en el santuario de la Virgen de la Guardia de Tortona, después de que, el 26 de octubre de 1980, Juan Pablo II inscribiera su nombre en el elenco de los Beatos.

Don Orione, fallecido en Italia el 12 de marzo de 1940 por causa de un infarto cardíaco, su cuerpo se depositan en la cripta del Santuario de Nuestra Sra de la Guardia en Tortona.

En 1965, luego de pasados 25 años de su muerte, se descubre que su cuerpo esta incorrupto, en ocasión del reconocimiento oficial de su cuerpo como parte del proceso de beatificación , y es nuevamente sepultado. Si bien no reviste necesariamente el carácter de milagro, ha generado una profunda admiración en los fieles cristianos.
Luego de estos hechos en 1977 una inundación de doce días, ocurrida en la cripta del Santuario, daña superficialmente algunas partes de su cuerpo. después que el Papa Juan Pablo II lo beatificara aquel inolvidable 26 de Octubre de 1980, la Santa Sede autoriza un tratamiento especial para conservar el cuerpo y comprobándose que su Corazón permanece incorrupto, entre otros órganos, su Corazón fue colocado en un relicario adecuado para la veneración de los fieles de todo el mundo, como símbolo del amor que lo movió a consagrar su vida a los más necesitados.
Observando detenidamente la reliquia puede apreciarse la huella del infarto que le ocasionó la muerte y que expresa aquello de haber dado la vida "hasta el extremo".

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